Elaborarlo requiere mucho más que preparar un documento.
Los centros de trabajo afectados deberán disponer de un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo antes del 5 de diciembre de 2026. Pero elaborarlo requiere mucho más que preparar un documento: es necesario analizar la movilidad real del centro, definir actuaciones, negociarlas y hacer su seguimiento.
La primera duda: ¿mi empresa está afectada?
La nueva regulación obliga a determinados centros de trabajo a disponer de un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo (PMST).
De acuerdo con la normativa estatal, la obligación afecta a los centros con:
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más de 200 personas trabajadoras, o
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100 personas trabajadoras por turno,
siempre que se trate de su centro habitual de trabajo.
El plazo para disponer del plan finaliza el 5 de diciembre de 2026.
Por tanto, la primera cuestión que conviene plantearse es clara: ¿nuestro centro está afectado y, si es así, hemos empezado ya a preparar el proceso?
El problema no es solo llegar al plazo
Elaborar un PMST no consiste simplemente en cumplir un trámite administrativo.
Antes de definir medidas, es necesario entender cómo funciona realmente la movilidad asociada al centro de trabajo.
Esto implica analizar, entre otras cuestiones:
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cómo acceden las personas al centro;
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qué medios de transporte utilizan;
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de dónde proceden los principales flujos;
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qué alternativas de movilidad existen;
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qué barreras dificultan el uso de modos más sostenibles;
-
y qué necesidades específicas presenta la organización.
Este diagnóstico es el que permite determinar qué actuaciones pueden tener sentido en cada caso.
¿Qué medidas puede plantear un PMST?
No existe una única solución aplicable a todos los centros de trabajo.
En función de la situación detectada, el plan puede incorporar actuaciones relacionadas con:
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el fomento de la movilidad activa;
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el transporte colectivo;
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la movilidad compartida y colaborativa;
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el uso de vehículos de bajas o cero emisiones;
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las infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos;
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el teletrabajo, cuando sea posible;
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la seguridad vial y la prevención de los accidentes vinculados a los desplazamientos.
El objetivo es que las medidas respondan a los patrones de movilidad reales del centro y no a un planteamiento genérico.
Otro aspecto clave: el plan debe negociarse
El PMST tampoco es un documento que la empresa pueda elaborar de manera aislada.
La normativa establece que debe negociarse con la representación legal de las personas trabajadoras.
Además, es necesario prever mecanismos de seguimiento y, posteriormente, analizar el grado de implantación de las actuaciones previstas.
Por ello, resulta más útil entender el PMST como un proceso:
diagnóstico → planificación → participación → implantación → seguimiento
¿Por qué es conveniente empezar con tiempo?
El plazo finaliza el 5 de diciembre de 2026, pero antes de llegar a la aprobación del plan es necesario haber recopilado información, analizado los patrones de movilidad, definido actuaciones y desarrollado el proceso de negociación.
Empezar con antelación permite trabajar estos pasos de manera ordenada y adaptar el plan a la realidad de cada centro.
En ARUM trabajamos los Planes de Movilidad Sostenible al Trabajo desde esta perspectiva: partiendo de la situación real de cada organización para identificar necesidades y definir actuaciones aplicables, útiles y coherentes con sus patrones de movilidad.